La agenda, antes de ofrecer
Cada horario que propone existe y está libre en tu calendario en el instante en que lo escribe.
Si no queda ninguno, dice que no hay y ofrece los que sí. Nunca abre un hueco que no existe.
El precio, tal como está en tu lista
Monto, moneda y condiciones se leen de lo que tú cargaste, no de lo que el agente crea recordar.
Si le piden una excepción, no negocia: pasa el hilo a tu equipo. Los descuentos los da una persona.
Un hilo por persona
Comprueba que la conversación que responde sea de quien escribió, aunque entren veinte mensajes a la vez.
Ante cualquier duda de identidad, se detiene. Jamás arrastra los datos de otro cliente.
El horario de tu negocio
Sabe qué día y qué hora es, y qué puede prometer en ese momento sin comprometer a nadie de tu equipo.
Fuera de horario no confirma lo que depende de una persona. Lo deja listo para el día siguiente.
Cuando no llega texto
Audios, fotos, documentos y mensajes reenviados: primero comprueba si puede entenderlos de verdad.
Si no puede, lo dice y avisa a tu equipo. Antes que responder cualquier cosa, no responde.
La certeza, antes que la respuesta
Todo dato que compromete —una hora, un monto, una indicación— tiene que salir de una fuente tuya.
Si no tiene con qué sostenerlo, deriva. Mejor un «déjeme confirmarlo» que un dato inventado.